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En esta segunda parte de "los esports son mi vida", me gustaría retomarlo donde me quedé y hablar en exclusiva del TFC.

Tal como comenté en el anterior capítulo, oHo ha sido MI equipo y en su momento desempeñé todas las labores que hoy en día llevan varias personas:
- He sido "manager": encargándome de nuevos fichajes, de inscribir al equipo a diferentes ligas y torneos, conseguir que mis jugadores se inscribieran en dichas ligas y torneos (a veces costaba mucho), fijar partidos, e incluso de mantener una web donde se podía encontrar un calendario con los partidos del equipo, todos los resultados obtenidos, noticias e información de los jugadores.
- He sido "coach": encargándome de diseñar tácticas (estudiando a equipos "top" de la "scene" para copiarles tácticas) y alineaciones, estudiar a rivales para encontrar sus puntos débiles y fuertes, etc.
- He sido "capitán": encargándome de dar las órdenes adecuadas dentro de cada partida y asegurándome de que en todo momento se cumplieran las reglas de la liga/torneo, ya fuera hablando con el rival o con los administradores/árbitros de dicha liga/torneo si procedía.

Y finalmente, también he sido jugador de mi propio equipo.

He sido organizado, metódico y obsesivo con la victoria.
Y para ello me he exigido siempre muchísimo a mi mismo y puede que también a los demás.

Aún recuerdo con nervios la tarde de domingo en la que jugábamos contra dos equipos españoles muy fuertes en la única liga nacional existente y en la que ya habíamos conseguido ascender a primera.
Si les ganábamos a ambos, nos pondríamos terceros en la liga, solamente por debajo de dos equipos muy muy muy buenos que nos llevaban mucho tiempo de preparación y experiencia.
Aquella tarde ganamos a =EA= y a [RC] y algo que para otros es una tontería como ganar un par de partidos en un juego online, yo lo recuerdo como una enorme victoria.
Me sentía tan orgulloso de mi propio equipo que no me lo podía creer.
Habíamos partido de ser un equipo desecho cuando yo cogí el mando (los jugadores buenos se los había quedado HTF y otros se habían ido a otros equipos más importantes) y gracias al esfuerzo y el trabajo habíamos conseguido estar entre los tres mejores de España.
Por mi parte, yo había pasado de ser un jugador mediocre a ser el mejor "spy" (una clase del TFC) de España.
Una de las mejores sensaciones era la de ser conocido y respetado por otros jugadores.

Pero esa obsesión con la victoria también me ha enseñado que aprender a perder es mucho más difícil que aprender a ganar.
Y la verdad, creo que aún no he aprendido a perder.

No todo fueron victorias, también hubo malos momentos cuando los resultados no acompañaban y deshice y rehice el equipo en varias ocasiones, con distintos jugadores en las distintas etapas aunque intenté mantener un núcleo básico, pues en el fondo, a parte de jugadores de mi equipo también intentaba que todos fuéramos amigos, que nos conociéramos y que compartiéramos nuestros problemas de la vida diaria.

Durante esos 7 años a los que jugué al TFC no siempre jugué en mi equipo, también jugué en otros equipos españoles y europeos, de diferente nivel. Se puede decir que he jugado en los mejores equipos españoles y también he jugado en equipos mucho más humildes.

Siempre tuve la espinita de no entrar en la selección nacional de TFC, seguramente porque estaba un escalón por debajo y que los amiguismos abundaban en la scene española.

Mis logros se pueden resumir en varios jpgs y pngs de trofeos de algunas ligas y torneos, tonterías para cualquier persona, pero que para mi tienen un gran significado, porque me recuerdan que en algún momento fui bueno en algo, en algún momento me superé a mi mismo y conseguí liderar un equipo hasta la victoria.

Pero todo lo que empieza tiene que acabar y 7 años para un juego, salvo que seas el CS o el LoL, son muchos años y el TFC se murió.
Valve sacó un nuevo Half Life (el 2), con un motor gráfico nuevo y con ello un grupo de desarrolladores amateur intentó portar el TFC a ese motor gráfico.

Durante unos meses jugué a ese juego, el Fortress Forever, pero la física de ese motor gráfico hacía que la sensación de juego no fuera tan amena como en el TFC y además la comunidad se había dividido entre los que habían abandonado el juego, los que seguían jugando al TFC y los pocos que nos pasamos al FF.

Valve por su parte lanzó un juego nuevo, Team Fortress 2 y aquí comenzó una nueva etapa, que me devolvió la ilusión y las ganas de competir que había perdido al final de esos 7 años jugando al TFC.

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